Rogel casero: el milhojas de dulce de leche que nunca falla

Rogel casero: el milhojas de dulce de leche que nunca falla

El rogel es de esas tortas que parecen territorio exclusivo de la pastelería, pero con un par de trucos sale perfecto en casa. El problema más común no está en las tapas ni en el dulce de leche: está en el merengue, que si no se hace bien, hace que toda la torta se derrumbe al primer corte.

Ingredientes

  • 8 a 10 tapas de masa para rogel (o discos de masa hojaldrada bien finos, horneados)
  • 800 g de dulce de leche repostero
  • 4 claras
  • 200 g de azúcar
  • 60 ml de agua
  • Una pizca de sal

Armado de las capas

  1. Andá apilando las tapas ya horneadas y frías, untando cada una con una capa generosa de dulce de leche.
  2. Dejá libre la última capa de arriba: ahí va el merengue.

El merengue italiano, paso clave

  1. Herví el azúcar con el agua hasta formar un almíbar a punto de hilo fuerte (unos 118°C si tenés termómetro).
  2. Mientras tanto, batí las claras con la sal a punto nieve.
  3. Sin dejar de batir, incorporá el almíbar caliente en hilo fino sobre las claras. Seguí batiendo hasta que el bol se enfríe al tacto: ahí el merengue queda firme y brillante, y sostiene la torta en vez de aplastarla.

Terminación

Cubrí la torta con el merengue haciendo picos con una espátula y dorá la superficie con un soplete de cocina (o unos segundos bajo el grill del horno, con mucho cuidado). Dejá enfriar en la heladera al menos 2 horas antes de cortar, para que las capas se asienten.

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