El revuelto Gramajo es uno de esos platos que forman parte de la tradición culinaria rioplatense. Se trata de una preparación abundante, sencilla y muy sabrosa, que combina papas fritas bien finitas, tiras de jamón cocido y huevo revuelto en una mezcla dorada y cremosa. Es ideal para resolver un almuerzo o una cena cuando se busca algo rápido, contundente y hecho con ingredientes que casi siempre hay en la cocina.
A continuación te compartimos la receta clásica, con todos los detalles para que quede en el punto justo: papas crocantes, huevo jugoso y un equilibrio perfecto de sabores.
Ingredientes
Para el revuelto
- 4 papas medianas
- 200 gramos de jamón cocido
- 5 huevos
- 1 cebolla chica (opcional)
- 2 cucharadas de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para freír las papas
- Aceite, cantidad necesaria
Para terminar
- Perejil picado (opcional)
- Arvejas (opcionales)
Preparación paso a paso
1. Cortar las papas. Pelá las papas y cortalas en bastones bien finitos, al estilo papas pay. Si preferís, podés rallarlas grueso o usar una mandolina para lograr un corte más parejo.
2. Enjuagar y secar. Pasá las papas cortadas por agua fría para eliminar parte del almidón. Luego secalas muy bien con un repasador limpio o papel de cocina. Este paso es clave: si quedan húmedas, salpican al freírse y no se doran de manera pareja.
3. Freír las papas. Calentá abundante aceite en una sartén profunda u olla y freí las papas en tandas, sin sobrecargar el recipiente, hasta que queden doradas y crocantes. Retiralas sobre papel absorbente y agregá un poquito de sal apenas salen del aceite.
4. Preparar el jamón y la cebolla. Cortá el jamón cocido en tiras o bastones finos. Si vas a incorporar cebolla, picala bien chica.
5. Saltear. En una sartén amplia, calentá 2 cucharadas de aceite y salteá la cebolla hasta que quede transparente. Sumá el jamón y cocinalo apenas unos segundos, solo para que tome temperatura y libere su sabor.
6. Batir los huevos. En un bowl, batí los huevos con sal y pimienta. No hace falta batirlos demasiado, alcanza con romper la liga entre yemas y claras.
7. Hacer el revuelto. Bajá el fuego y agregá los huevos batidos a la sartén con el jamón. Mezclá con suavidad usando una espátula, moviendo desde los bordes hacia el centro, para lograr un revuelto cremoso.
8. Integrar las papas. Antes de que el huevo termine de cocinarse por completo, sumá las papas fritas y mezclá rápidamente para unir todos los ingredientes. Cociná unos segundos más, solo hasta que la preparación quede caliente y ligada.
9. Servir. Llevá el revuelto a la mesa enseguida. Si querés, espolvoreá perejil picado por encima para darle frescura, o sumá arvejas al final para una versión más completa.
Tips para un revuelto Gramajo perfecto
- Papas finitas y crocantes: son la base del plato. Si las cortás demasiado gruesas, la textura cambia por completo y se pierde la identidad del revuelto.
- Secar muy bien las papas: la humedad es enemiga del dorado. Cuanto más secas entren al aceite, más crocantes y livianas salen.
- Freír en tandas: sobrecargar la sartén baja la temperatura del aceite y hace que las papas absorban más grasa.
- No pasarse con el huevo: la clave del Gramajo está en que quede cremoso. Si se cocina de más, se seca y pierde su textura característica.
- Jamón apenas salteado: ya sea en tiras, bastones o cubitos, no conviene dorarlo demasiado para que no se endurezca.
- La cebolla es opcional: le suma un toque más casero. Si la usás, cocinala bien antes de incorporar el jamón para evitar que quede cruda.
- Arvejas al final: hay versiones con y sin ellas. Si te gustan, sumalas sobre el final para preservar el color y evitar que se deshagan.
- Preparación anticipada: podés dejar las papas cortadas y secas de antemano, pero lo ideal es freírlas justo antes de servir para que mantengan su crocancia.
- Evitá recalentarlo: el plato pierde textura si se guarda demasiado. Si sobra, conservalo en la heladera y recalentalo a fuego bajo, aunque siempre es mejor consumirlo recién hecho.
Un clásico que nunca falla
Este revuelto Gramajo queda dorado, sabroso y con una combinación simple que siempre funciona en la mesa. Es una comida rápida, contundente y perfecta para disfrutar en un ambiente bien casero, ya sea acompañado de una ensalada fresca o simplemente solo, con un buen pan al lado. Un plato tradicional que, con estos pequeños trucos, podés preparar como todo un experto sin salir de tu cocina.