Masa de pizza más liviana y crocante: el ingrediente que casi nadie usa

Masa de pizza más liviana y crocante: el ingrediente que casi nadie usa

La pizza casera tiene un problema que conoce cualquiera que la haya intentado: a veces la masa queda pesada, gomosa o dura, lejos de la liviandad de la pizzería. Casi siempre el secreto no está en la receta complicada, sino en un cambio pequeño: reemplazar el agua común (o la leche) por agua con gas bien fría.

Por qué el agua con gas mejora la masa

El agua con gas lleva dióxido de carbono disuelto. Al mezclarla con la harina quedan pequeñas burbujas dentro de la masa; con el calor del horno se expanden y ayudan a que el interior quede más aireado y ligero, mientras que el exterior se dora y se vuelve crocante. No hace milagros, pero el cambio se nota, sobre todo si la usas muy fría y no bates de más la mezcla.

Ingredientes para 2 pizzas medianas

  • 500 g de harina 000
  • 300 ml de agua con gas muy fría
  • 7 g de levadura seca (1 sobre)
  • 10 g de sal (1 cucharadita colmada)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 2 cucharadas de aceite de oliva, y un poco más para la bandeja

Paso a paso

  1. Mezcla en un bol la harina, la levadura, la sal y el azúcar.
  2. Agrega el agua con gas fría poco a poco y el aceite. Une con una cuchara hasta que no quede harina seca.
  3. Amasa sobre la mesa enharinada durante 8 a 10 minutos, hasta que la masa quede lisa y elástica.
  4. Forma una bola, colócala en un bol aceitado, tápala con un paño y déjala reposar 1 hora en un lugar templado, hasta que casi duplique su tamaño.
  5. Divide en dos y estira con las manos o con un palo de amasar sobre una bandeja aceitada, dejando el borde un poco más grueso.
  6. Precalienta el horno al máximo (240 a 250 °C). Hornea la base sola unos 5 minutos, agrega la salsa y los ingredientes, y hornea 8 a 10 minutos más.

Consejos para que salga mejor

  • Abre la botella justo antes de usar el agua: si pierde el gas, pierde el efecto.
  • No amases más de lo necesario después de incorporar el líquido.
  • Un horno muy caliente es clave para una base crocante.
  • Si dejas reposar la masa en el refrigerador de un día para otro, ganará sabor y textura.
  • La misma idea sirve para la masa de empanadas fritas, tortas fritas o rebozados.

Pruébalo una vez y compara: con un ingrediente tan simple, es probable que no vuelvas a usar agua común para tu masa de pizza.

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