Carne a la portuguesa con papas: receta casera paso a paso

Carne a la portuguesa con papas: receta casera paso a paso

La carne a la portuguesa con papas es uno de esos platos que reúnen todo lo que se busca en una comida casera: es abundante, reconfortante y llena la cocina de un aroma irresistible mientras se cocina a fuego lento. Se prepara en una sola olla, rinde muchas porciones y combina carne tierna, papas suaves y una salsa de tomate condimentada que pide pan fresco al lado.

Es una receta simple, económica y perfecta para el almuerzo del fin de semana o una cena en la que se quiera algo contundente. Además, al día siguiente queda todavía más sabrosa, porque los ingredientes terminan de integrarse en la salsa.

Ingredientes

  • 1 kg de carne en trozos (roast beef, paleta, aguja o cuadrada)
  • 4 papas medianas
  • 2 cebollas grandes
  • 1 morrón rojo
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tazas de puré de tomate
  • 1 taza de caldo de carne o agua caliente
  • 1/2 taza de vino blanco (opcional)
  • 1 cucharada de extracto de tomate (opcional)
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de orégano
  • Sal y pimienta a gusto
  • Aceite, cantidad necesaria
  • Perejil picado para terminar (opcional)

Preparación paso a paso

1. Preparar y sellar la carne

Cortá la carne en trozos parejos para que se cocinen al mismo tiempo. Secalos apenas con papel de cocina y condimentalos con sal y pimienta. En una olla grande, calentá un buen chorro de aceite a fuego medio-alto y dorá los trozos en tandas, sin amontonarlos. La idea es sellarlos para que tomen color y concentren sabor. Retirá y reservá.

2. Cocinar las verduras

En la misma olla, sumá un poco más de aceite si es necesario. Incorporá las cebollas cortadas en pluma o en trozos grandes y cocinalas hasta que empiecen a ablandarse. Agregá el morrón rojo en tiras y los dientes de ajo picados, y mezclá bien para levantar los jugos que quedaron en el fondo.

3. Sumar los condimentos

Cuando las verduras estén tiernas, añadí el pimentón, el orégano y la hoja de laurel. Revolvé unos segundos para que los aromas se liberen, cuidando que el pimentón no se queme, porque puede amargar la preparación.

4. Incorporar la carne y los líquidos

Volvé a colocar la carne en la olla. Si vas a usar vino blanco, agregalo ahora y dejá hervir un par de minutos para evaporar el alcohol. Sumá el puré de tomate, el extracto de tomate y el caldo o agua caliente. Mezclá bien.

5. Cocción lenta

Tapá la olla y cociná a fuego bajo entre 35 y 45 minutos, revolviendo cada tanto. La carne debe empezar a ablandarse y la salsa tomar cuerpo. Si notás que se seca demasiado, agregá un poco más de caldo caliente.

6. Sumar las papas

Pelá las papas y cortalas en trozos grandes o rodajas gruesas. Incorporalas cuando la carne esté casi tierna. Mezclá con cuidado para bañarlas con la salsa, tapá nuevamente y cociná entre 20 y 25 minutos más, hasta que estén blandas pero enteras.

7. Ajustar y reposar

Probá la salsa y corregí sal, pimienta o condimentos. Si preferís una salsa más espesa, destapá la olla en los últimos minutos para que reduzca; si te gusta más jugosa, sumá un poco más de caldo. Apagá el fuego y dejá reposar 5 minutos antes de servir para que los sabores se integren.

Tips para un mejor resultado

  • No te saltes el dorado inicial: es el paso que le da profundidad al plato.
  • Elegí cortes que soporten cocción lenta, como paleta, roast beef o aguja, ya que se vuelven tiernos y absorben la salsa.
  • Agregá las papas cuando la carne ya esté avanzada para evitar que se deshagan.
  • Podés sumar morrón verde o amarillo para más color, aunque el rojo aporta el sabor clásico y algo dulce.
  • El vino blanco es opcional, pero aporta profundidad. Si no lo usás, reemplazalo por más caldo.
  • Para una versión más completa, agregá arvejas unos minutos antes de apagar el fuego.
  • Si la salsa queda ácida, una pizca de azúcar ayuda a equilibrar el tomate.
  • Al día siguiente queda aún más rica, porque los sabores se asientan.

Cómo servirla

Serví la carne a la portuguesa bien caliente, con bastante salsa y las papas tiernas alrededor. Espolvoreá con perejil picado si querés darle un toque fresco y llevá la olla directamente a la mesa para que cada comensal se sirva a gusto. Acompañala con pan fresco, indispensable para aprovechar cada gota de salsa.

Es una comida rendidora, familiar y contundente, perfecta para disfrutar sin complicaciones y compartir en una mesa larga. Un plato clásico que nunca falla y que siempre deja a todos satisfechos.

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