El chocoflan sorprende siempre por su efecto invertido: se prepara con dos mezclas distintas y, durante la cocción, el bizcocho de chocolate y el flan se separan solos. Queda húmedo, equilibrado y parece mucho más elaborado de lo que realmente es.
Ingredientes
Caramelo: 150 g de azúcar.
Base de chocolate:
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 100 ml de aceite
- 150 ml de leche
- 180 g de harina leudante
- 40 g de cacao amargo
Flan:
- 4 huevos
- 400 ml de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación
- Derrite el azúcar en una sartén a fuego medio, sin revolver, hasta obtener un caramelo dorado. Viértelo en un molde tipo savarín o budinera y distribúyelo bien por la base.
- Mezcla los 2 huevos con el azúcar, suma el aceite y la leche, y luego la harina junto con el cacao. Bate hasta lograr una mezcla homogénea y sin grumos.
- Vuelca la preparación de chocolate sobre el caramelo ya frío, repartiéndola de forma pareja.
- En otro bowl mezcla los 4 huevos con la leche y la vainilla, sin generar demasiada espuma.
- Vierte el flan con suavidad sobre la base de chocolate. No te preocupes si se mezclan un poco: al cocinarse se separan solos.
- Cubre el molde con papel aluminio y colócalo en una fuente más grande con agua caliente (baño maría).
- Cocina en horno medio (160–170 °C) de 60 a 75 minutos, hasta que al pinchar salga limpio.
- Retira, deja enfriar por completo y lleva a la heladera al menos 4 horas antes de desmoldar.
Consejos y soluciones
- Las capas no se separaron: suele pasar si la base quedó demasiado líquida. Procura que tenga más cuerpo.
- Flan con agujeritos: se debe a exceso de temperatura o a batir de más. Mezcla suave y cocina a temperatura moderada.
- Caramelo perfecto: no lo revuelvas con cuchara, solo mueve la sartén. Si se pasa de color, queda amargo.
- Se pegó al molde: faltó frío. Déjalo bien refrigerado y pasa un cuchillo por los bordes.
- Más chocolate: agrega un chorrito de café a la base; potencia el cacao sin notarse.
- Flan más cremoso: reemplaza parte de la leche por crema.
- Punto justo: el centro debe estar firme con un leve movimiento.
Cuando lo desmoldas y ves las capas bien definidas con el caramelo cayendo, entiendes por qué es una de esas recetas que siempre se repiten.