Si pensabas que la única forma de preparar pescado delicioso era friéndolo, esta receta te va a sorprender. Con pocos ingredientes y una cocción suave, vas a lograr un pescado increíblemente tierno, jugoso y lleno de sabor, acompañado por una salsa cremosa de cebolla que queda espectacular para servir con puré, arroz o unas papas al horno.
Lo mejor de todo es que no necesitás técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir. Es una preparación simple, casera y perfecta para cualquier día de la semana.
Ingredientes
- 1 kilo de filet de merluza (puede ser fresca o congelada previamente descongelada)
- 2 cebollas grandes
- Sal a gusto
- Pimienta negra molida a gusto
- Condimento para pescado (opcional)
- 2 cucharadas de crema de leche o crema ácida
- 60 gramos de manteca
- 2 hojas de laurel
- 14 granos de pimienta negra
- 50 ml de agua (solo si hace falta)
Paso a paso
Preparar el pescado
Cortá los filetes de merluza en porciones medianas. Salalos de ambos lados y agregá pimienta negra recién molida. Si querés, podés sumar algún condimento para pescado, aunque con sal y pimienta ya queda delicioso.
Reservá unos minutos mientras preparás el resto de los ingredientes.
Cortar la cebolla
Pelá las cebollas y cortalas en medias lunas finitas. Agregales una pizca de sal para ayudar a que se cocinen mejor y suelten sus jugos.
Armar las capas en la sartén
Usá una sartén amplia con tapa. Untá el fondo con un poco de manteca.
Con la sartén todavía fría, colocá la mitad de la cebolla cubriendo toda la base. Encima acomodá la mitad del pescado.
Agregá una hoja de laurel, algunos granos de pimienta y una cucharada de crema distribuida sobre el pescado. Luego colocá parte de la manteca cortada en láminas finas.
Repetir las capas
Volvé a agregar el resto de la cebolla y encima la segunda capa de pescado.
Sumá otra hoja de laurel, la cucharada restante de crema, el resto de la manteca y los granos de pimienta restantes.
La preparación ya empieza a verse espectacular incluso antes de cocinarla.
Cocción perfecta sin freír
Tapá la sartén y llevála a fuego medio.
Cuando empieces a escuchar el hervor y aparezcan pequeñas burbujas, bajá el fuego al mínimo y dejá cocinar lentamente durante unos 25 minutos.
Si notás que la cebolla todavía está un poco firme o que falta líquido, agregá apenas 50 ml de agua y continuá la cocción unos minutos más.
La magia de esta receta está justamente en la cocción lenta: el pescado absorbe todos los sabores y queda extremadamente suave.
Cómo servir este pescado
La salsa que se forma durante la cocción es una verdadera maravilla. La cebolla se deshace y se mezcla con la manteca, la crema y los jugos del pescado, creando un fondo lleno de sabor.
Podés acompañarlo con:
- Puré de papas
- Arroz blanco
- Papas hervidas
- Polenta cremosa
- Cous cous o trigo burgol
Serví siempre un poco de la salsa por encima para aprovechar todo el sabor.
Consejos y recomendaciones
- También podés hacer esta receta con filet de abadejo, brótola o incluso salmón rosado.
- Si querés darle un toque extra, agregá un poco de ajo picado o perejil fresco al final.
- No cocines el pescado a fuego fuerte porque puede secarse.
- La cebolla es clave en esta receta: cuanto más lentamente se cocine, más rica quedará la salsa.
- Si preferís una salsa más cremosa, podés agregar una cucharada extra de crema antes de servir.
Esta receta demuestra que no hace falta freír el pescado para lograr un plato espectacular. Con una cocción suave y pocos ingredientes, obtenés un pescado tierno, jugoso y lleno de sabor, ideal para compartir en familia y disfrutar con una buena guarnición casera.