En muchos jardines, patios y veredas crecen plantas que la mayoría considera simples malezas. Se las arranca, se las pisa o se las combate con herbicidas, sin imaginar que varias de ellas fueron utilizadas durante siglos en la medicina tradicional.
Esto no significa que deban reemplazar tratamientos médicos ni antibióticos recetados. Pero sí vale la pena conocerlas, porque muchas contienen compuestos estudiados por sus posibles propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, digestivas o cicatrizantes.
A continuación, veremos 12 plantas silvestres que pueden encontrarse en patios, huertas, baldíos o veredas, y cómo se han usado tradicionalmente.
12. Amor de hortelano o pegapega
Conocida en algunas zonas como pegapega o amor de hortelano, esta planta se adhiere fácilmente a la ropa por sus pequeños ganchitos.
Tradicionalmente se utilizó para favorecer el drenaje linfático y acompañar procesos de inflamación de ganglios. Se suele preparar en frío, dejando un puñado de tallos tiernos en agua durante varias horas en la heladera.
No conviene hervirla, porque parte de sus compuestos pueden degradarse con el calor.
11. Hierba de San Gerardo
Esta planta, conocida también como podagraria, fue usada en Europa como alimento y como remedio tradicional para molestias articulares, especialmente relacionadas con la gota.
Los brotes jóvenes pueden cocinarse como si fueran acelga o espinaca, apenas hervidos y condimentados con manteca, aceite de oliva o unas gotas de limón.
Lo importante es usar hojas tiernas, antes de la floración, porque después se vuelven más amargas.
10. Consuelda menor o prunela
La prunela es una planta baja, con flores violetas pequeñas, muy usada antiguamente para molestias de garganta, aftas e irritaciones bucales.
Se puede preparar como infusión suave: una cucharada de hojas y flores frescas en una taza de agua caliente, dejando reposar unos minutos.
Tradicionalmente se tomaba al primer signo de garganta irritada, aunque siempre conviene consultar si hay fiebre, dolor fuerte o infección persistente.
9. Acedera menor
La acedera menor tiene un sabor ácido, parecido al limón. Crece en suelos pobres y puede aparecer en jardines descuidados o terrenos abiertos.
Sus hojas se usaron en pequeñas cantidades para acompañar molestias digestivas y estados febriles.
Puede agregarse en poca cantidad a ensaladas, como si fuera un toque ácido natural. No se recomienda consumirla en exceso, especialmente en personas con problemas renales, cálculos o sensibilidad al ácido oxálico.
8. Vinagrillo o trébol ácido
El vinagrillo es una plantita parecida al trébol, de sabor fresco y ácido. Se la encuentra en zonas húmedas y sombreadas.
En la medicina popular se usó para lavar pequeñas heridas, gracias a su efecto astringente. Para uso externo tradicional, se machacaban hojas frescas y se aplicaba el jugo con un paño limpio.
No debe aplicarse sobre heridas profundas, infectadas o abiertas sin atención médica.
7. Llantén
El llantén es uno de los yuyos más conocidos en Argentina y América Latina. Crece en veredas, patios, terrenos compactados y caminos.
Sus hojas machacadas se usaron tradicionalmente para picaduras, irritaciones leves, pequeños cortes y rozaduras. También se preparaba en infusión para molestias respiratorias leves.
Para uso externo, se lavan bien las hojas, se machacan y se colocan sobre la zona afectada por pocos minutos. Deben usarse solo sobre piel limpia y en lesiones menores.
6. Diente de león
El diente de león es famoso por sus flores amarillas y sus semillas que vuelan con el viento. Aunque muchos lo eliminan del jardín, durante siglos se lo valoró por su acción digestiva y hepática.
La raíz seca puede prepararse como decocción: una cucharada en dos tazas de agua, cocinando a fuego bajo unos 15 a 20 minutos.
Tiene sabor amargo, por eso puede tomarse con un poco de miel. No se recomienda en personas con problemas biliares importantes sin consultar antes.
5. Verdolaga
La verdolaga es muy común en huertas y patios. Tiene tallos carnosos, hojas pequeñas y textura jugosa.
En varios países se consume como alimento. En Argentina puede usarse en ensaladas, salteados rápidos o mezclada con ajo, aceite de oliva y limón.
Es rica en compuestos interesantes, entre ellos ácidos grasos tipo omega 3 de origen vegetal. Lo ideal es cocinarla muy poco, apenas salteada, para conservar mejor sus propiedades.
4. Pamplina
La pamplina suele crecer en épocas frescas y húmedas. Tiene tallitos tiernos y pequeñas flores blancas.
Tradicionalmente se usó en cataplasmas para irritaciones, granitos, forúnculos o piel sensible. Para uso externo, se machaca la planta fresca y se mezcla con un poco de aceite de oliva, grasa vacuna limpia o vaselina neutra para formar una pasta.
También puede consumirse en pequeñas cantidades en ensaladas, siempre bien lavada y correctamente identificada.
3. Ortiga
La ortiga pica al tocarla, pero una vez cocida pierde ese efecto. Es una planta muy nutritiva, rica en minerales, y se usó tradicionalmente en sopas, infusiones y preparaciones para fortalecer el organismo.
Para consumirla, se deben usar guantes, cortar los brotes tiernos y hervirlos apenas 30 segundos. Luego puede prepararse como espinaca: en tortillas, tartas, sopas o salteados.
No se recomienda consumir ortiga en exceso ni combinarla con medicamentos sin consultar, especialmente si la persona toma anticoagulantes, diuréticos o medicación para la presión.
2. Milenrama
La milenrama tiene hojas finas, flores blancas agrupadas y aroma intenso. Fue conocida antiguamente como una planta usada por soldados para heridas y sangrados leves.
Se puede preparar como infusión con una cucharadita de flores y hojas secas en una taza de agua caliente, dejando reposar tapado.
Tiene sabor amargo y herbal. Tradicionalmente se usó para resfríos, fiebre leve y digestión pesada, pero no debe usarse durante el embarazo ni en personas alérgicas a plantas de la familia de las margaritas.
1. Hiedra terrestre o creeping charlie
Esta planta rastrera se expande con facilidad y suele crecer entre piedras, bordes de jardines y zonas húmedas. Muchos la eliminan porque invade rápidamente.
En la tradición europea se usó para preparar bebidas, tónicos y lavados externos. Sus hojas tienen aroma entre menta, salvia y bosque húmedo.
Puede prepararse una infusión suave con una cucharada de hojas frescas en agua caliente, sin hervir, dejando reposar unos minutos. También se usó como lavado externo en la medicina popular.
Como con cualquier planta silvestre, la identificación correcta es fundamental antes de usarla.
Consejos y recomendaciones importantes
- Antes de consumir cualquier yuyo, asegurate de identificarlo correctamente. Muchas plantas se parecen entre sí y algunas pueden ser tóxicas.
- No recolectes plantas de veredas muy transitadas, terrenos fumigados, plazas tratadas con químicos, bordes de rutas o zonas donde haya mascotas.
- Lavá muy bien las hojas antes de usarlas. Lo ideal es dejarlas unos minutos en agua con vinagre, enjuagarlas y secarlas.
- Usá cantidades pequeñas. Que una planta sea natural no significa que sea segura en cualquier dosis.
- Evitá estas preparaciones si estás embarazada, amamantando, si tenés enfermedades crónicas, problemas renales, hepáticos, cardíacos o si tomás medicación diaria.
- Nunca reemplaces un antibiótico, tratamiento médico o consulta profesional por una planta. Las infecciones pueden agravarse si no se tratan correctamente.
Muchas plantas que crecen en patios y veredas tienen una historia medicinal sorprendente. Algunas fueron usadas durante siglos para heridas, digestión, garganta, piel o inflamaciones. Sin embargo, el secreto está en conocerlas, respetarlas y usarlas con prudencia. A veces, lo que llamamos maleza puede ser mucho más valioso de lo que parece.