Cada vez que el jengibre baja de precio, muchas personas aprovechan para comprar más cantidad. Sin embargo, si no se conserva correctamente, puede secarse, brotar o perder su aroma en pocos días. Esto le ocurrió muchas veces a mi madre: guardaba el jengibre en el refrigerador y, cuando iba a usarlo, ya estaba seco o estropeado.
Después de probar distintos métodos, descubrimos tres formas simples, prácticas y muy efectivas para conservar el jengibre durante meses, manteniendo su sabor, aroma y propiedades. A continuación, te explico cada una paso a paso.
Preparación básica antes de conservar el jengibre
Antes de aplicar cualquiera de los métodos, es fundamental:
-
Lavar bien el jengibre para eliminar restos de tierra.
-
Dejarlo secar completamente al aire hasta que esté totalmente seco al tacto.
Este paso es clave para evitar humedad, moho o deterioro durante el almacenamiento.
Método 1: Jengibre triturado y congelado en porciones
Este método es ideal para quienes usan jengibre con frecuencia en la cocina o en infusiones.
-
Corta el jengibre en trozos medianos (no muy pequeños).
-
Colócalos en la licuadora.
-
Tritura ligeramente, sin convertirlo en puré. Debe quedar algo grueso.
-
Coloca el jengibre triturado en una cubetera, llenando cada espacio.
-
Lleva la cubetera al congelador.
-
Una vez congelado, pasa los cubos a una bolsa hermética.
Ventajas
-
Cada cubo equivale a una porción.
-
No necesitas descongelar.
-
No ensucias cuchillos ni tablas.
-
Ahorra tiempo y dinero.
Método 2: Jengibre entero congelado en frasco
Perfecto para quienes buscan rapidez y cero preparación.
-
Asegúrate de que el jengibre esté completamente seco.
-
Coloca las raíces enteras (sin pelar ni cortar) en un frasco de vidrio grande.
-
No lo presiones demasiado.
-
Cierra bien el frasco y llévalo al congelador.
Cómo usarlo
-
Saca el jengibre del freezer.
-
Ralla o corta la cantidad que necesites directamente.
-
Vuelve a guardar el frasco.
Beneficios
-
No se seca ni se enmohece.
-
No absorbe olores.
-
Se ralla fácilmente estando congelado.
-
Conserva su sabor picante y aroma natural.
Método 3: Jengibre en polvo casero (para larga duración)
Este método completa el proceso y es ideal para té, bebidas calientes y condimentos.
-
Usa el jengibre triturado restante del primer método.
-
Extiéndelo en una capa fina sobre papel manteca.
-
Sécalo en una freidora de aire a 90 °C durante 25 a 30 minutos.
-
A mitad del tiempo, remueve suavemente para un secado parejo.
-
Una vez seco, deja enfriar completamente.
-
Tritura hasta obtener un polvo fino.
-
Guarda en un frasco de vidrio limpio y seco, bien cerrado.
-
Conserva en el refrigerador.
Usos
-
Infusiones para el frío.
-
Condimento para comidas.
-
Preparaciones dulces o saladas.
Consejos y recomendaciones
-
Nunca guardes jengibre húmedo.
-
Usa recipientes de vidrio para evitar olores.
-
Etiqueta los frascos si preparas grandes cantidades.
-
El jengibre en polvo casero es más aromático que el comercial.
-
Congelar no altera el sabor ni las propiedades del jengibre.
Con solo estos tres métodos, puedes aprovechar el jengibre cuando está barato y conservarlo durante meses sin desperdiciar nada. Tendrás siempre jengibre listo para usar: en porciones, entero o en polvo, de forma práctica, económica y natural.