Cuando el ajo está barato, hago esto de inmediato para que se conserve fresco durante todo el año.

Cuando el ajo está barato, hago esto de inmediato para que se conserve fresco durante todo el año.

Cada año, cuando el ajo baja de precio, aprovecho para comprar en cantidad y tenerlo disponible por mucho tiempo. Sin embargo, durante mucho tiempo cometí errores comunes al almacenarlo. Guardarlo en bolsas plásticas fue uno de los peores: en pocos días el ajo se secaba, brotaba o incluso comenzaba a pudrirse.

Después de probar distintos métodos, descubrí que no hace falta nada complicado ni costoso. Existen formas simples, prácticas y muy efectivas para conservar el ajo fresco, aromático y listo para cocinar durante meses. A continuación, te comparto los métodos que realmente funcionan.


Método 1: Bolsa de papel con ventilación (ideal para pequeñas cantidades)

Este método es perfecto cuando tienes poco ajo y lo usas a diario.

Paso a paso

  • Elige cabezas de ajo firmes, secas y con la piel intacta.

  • No laves el ajo con agua, ya que la humedad acelera el moho y la brotación.

  • Usa una bolsa de papel y hazle 4 o 5 pequeños agujeros con tijeras para permitir la ventilación.

  • Coloca el ajo sin apretarlo demasiado, dejando espacio para que “respire”.

  • Guarda la bolsa en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa.

Resultado

El ajo se conserva en buen estado entre 2 y 3 meses, sin brotar ni secarse, ideal para el uso diario.


Método 2: Frasco con bicarbonato (perfecto para ambientes húmedos)

Si tu cocina es húmeda o el ajo suele brotar con facilidad, este método es muy efectivo.

Paso a paso

  • Coloca 1 o 2 cucharadas de bicarbonato de sodio en el fondo de un frasco seco.

  • Añade una capa de ajos enteros, sin pelar.

  • Espolvorea una fina capa de bicarbonato encima.

  • Repite el proceso hasta llenar el frasco.

  • Cierra bien y guarda en un lugar seco y ventilado, lejos del sol.

Mantenimiento

  • Cambia el bicarbonato cada 1 o 2 meses.

  • En días muy húmedos, abre el frasco durante 1 o 2 horas para airearlo.

Resultado

El ajo se mantiene seco, aromático y sin brotar durante varios meses, sin alterar su sabor.


Método 3: Ajo picado conservado en aceite y congelado (máxima practicidad)

Ideal si quieres tener el ajo siempre listo para cocinar, sin pelar ni picar cada vez.

Paso a paso

  • Pela los dientes de ajo y colócalos en una procesadora.

  • Agrega 1 cucharada de vinagre y 2 cucharadas de aceite de oliva.

  • Procesa hasta obtener una textura espesa, no completamente lisa.

  • Divide la preparación en dos partes:

    • Una parte colócala en una cubetera y congela.

    • La otra parte guárdala en un frasco de vidrio.

Conservación

  • Los cubos congelados duran entre 6 y 12 meses.

  • El ajo del frasco dura entre 2 y 4 semanas en la heladera.

  • Cubre la superficie con una capa de aceite para evitar la oxidación.

Uso

Perfecto para salteados, salsas, tostadas, aderezos y comidas rápidas.


Método 4: Caja de cartón con sal (para grandes cantidades)

Este método es ideal cuando compras mucho ajo y necesitas almacenarlo de forma segura.

Paso a paso

  • Coloca los ajos enteros en una caja de cartón o papel resistente.

  • Prepara un pequeño paquete con papel de cocina y 1 o 2 cucharadas de sal.

  • Asegúralo suavemente con una banda elástica.

  • Coloca el paquete de sal dentro de la caja, en una esquina.

  • Guarda la caja en un lugar fresco, seco y oscuro.

Resultado

La sal absorbe la humedad ambiental, evitando moho y brotes. El ajo puede conservarse entre 3 y 5 meses sin perder aroma ni sabor.


Consejos y recomendaciones adicionales

  • Nunca guardes el ajo en bolsas plásticas cerradas.

  • Evita la heladera para el ajo entero, ya que favorece la brotación.

  • Siempre conserva el ajo con su piel si no lo vas a usar de inmediato.

  • Revisa periódicamente los ajos y retira cualquiera que esté blando o dañado.

  • Mantén siempre el ajo lejos de la luz directa y la humedad.

 

Conservar el ajo correctamente no requiere productos caros ni técnicas complicadas. Solo hace falta controlar la humedad, permitir la ventilación y elegir el método adecuado según la cantidad y el uso que le des. Así, el ajo se mantiene fresco, aromático y listo para cocinar durante meses, ahorrando dinero y evitando desperdicios.

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