La hoja de laurel, conocida en la cocina por su aroma único, también tiene un rol importante en la medicina natural desde hace siglos. Los antiguos griegos y romanos ya la usaban no solo como símbolo de victoria, sino como remedio para calmar el cuerpo y la mente. En la actualidad, sigue siendo un recurso natural accesible, económico y con múltiples beneficios comprobados.
¿Por qué el laurel es bueno para la salud?
La hoja de laurel contiene compuestos esenciales como cineol, eugenol y taninos, que tienen propiedades:
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Relajantes: ayudan a calmar el sistema nervioso central.
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Digestivas: estimulan la producción de jugos gástricos y alivian gases.
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Antiinflamatorias: reducen dolores articulares, cólicos y tensiones musculares.
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Antibacterianas y antivirales: limpian el ambiente y fortalecen las defensas.
Además, su aroma herbal tiene un efecto directo sobre el ánimo, mejorando la claridad mental y reduciendo la ansiedad.
Formas de uso del laurel en casa:
1. Tener una hoja entre las manos:
Simple y efectivo. Colocá una hoja seca entre las palmas, cerrá los ojos y respirá hondo. Ideal para cuando sentís ansiedad, nervios o tensión. En pocos minutos, vas a notar un cambio en tu cuerpo y respiración.
2. Quemar una hoja:
Como si fuera un sahumerio. Quemá una hoja de laurel seca en un recipiente resistente al calor. Dejá que el humo aromático se esparza por el ambiente. Sirve para:
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Relajar el ambiente después de un día cargado.
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Eliminar olores desagradables.
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Elevar el ánimo y renovar la energía del hogar.
3. Aceite de laurel casero:
En un frasco, poné hojas de laurel (pueden estar machacadas) y cubrilas con aceite de oliva. Dejá reposar entre 10 y 15 días. Este aceite:
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Se puede usar para masajes en zonas contracturadas.
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Es ideal para molestias reumáticas o articulares.
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También se puede aplicar en el pecho para aliviar síntomas de resfrío.
4. Té de laurel:
Herví 1 o 2 hojas por 10 minutos. Este té es perfecto para:
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Dolores de estómago o digestión pesada.
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Desinflamar el abdomen.
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Relajar antes de dormir.
Se puede combinar con cáscara de limón o manzanilla.
Precauciones:
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No se recomienda el consumo en exceso.
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Evitá si estás embarazada o en lactancia, salvo indicación médica.
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El laurel debe estar bien seco y sin hongos.
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No usar aceites esenciales de laurel de forma oral sin supervisión.
Más ideas para usar el laurel:
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Colocar hojas secas en bolsas de tela dentro de los armarios: espanta insectos y perfuma la ropa.
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Hacer un baño de vapor con hojas de laurel para aliviar congestión nasal.
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Usar como ambientador natural casero en la cocina o el baño.
Conclusión:
El laurel es una planta noble y poderosa que va mucho más allá del rol de condimento. Sus beneficios relajantes, digestivos y antiinflamatorios lo convierten en un verdadero tesoro natural. Incorporalo en tu vida diaria en pequeñas acciones y comprobá cómo mejora tu bienestar sin gastar de más.