El pan de campo es ese pan rústico de corteza dorada y crocante que, al partirlo, deja ver una miga tierna y aireada. Hacerlo en casa es más fácil de lo que parece: no necesitas máquinas ni técnicas complicadas, solo buena harina, un poco de paciencia y un horno bien caliente. Esta receta rinde un pan grande, ideal para toda la familia.
Ingredientes
- 500 g de harina de trigo 000 (más un poco para espolvorear)
- 10 g de sal fina (2 cucharaditas)
- 7 g de levadura seca instantánea (o 20 g de levadura fresca)
- 1 cucharadita de azúcar
- 300 ml de agua tibia
- 30 g de manteca derretida (o 2 cucharadas de aceite)
Paso a paso
- Activa la levadura: mezcla el agua tibia con el azúcar y la levadura. Deja reposar 5 a 10 minutos hasta que haga espuma.
- Forma la masa: en un bol grande, pon la harina y la sal. Agrega la mezcla de levadura y la manteca derretida. Mezcla hasta integrar.
- Amasa: trabaja la masa sobre la superficie enharinada unos 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa y elástica.
- Primer levado: forma una bola, colócala en un bol aceitado, tapa con un paño y deja reposar 1 hora en un lugar tibio, hasta que duplique su tamaño.
- Dale forma: desgasa suavemente la masa, forma una bola o un óvalo y colócala sobre una bandeja con papel para hornear o enharinada.
- Segundo levado: cubre y deja reposar 30 a 40 minutos más. Mientras tanto, precalienta el horno a 220 °C.
- Marca y hornea: espolvorea con harina y haz 2 o 3 cortes con un cuchillo bien filoso. Hornea 35 a 40 minutos, hasta que esté bien dorado y suene hueco al golpear la base.
- Enfría: déjalo sobre una rejilla al menos 20 minutos antes de cortarlo.
Consejos para que quede perfecto
- Para una corteza más crocante, coloca una fuente con agua caliente en la base del horno durante la cocción.
- Si la masa queda muy pegajosa, agrega harina de a cucharadas; si queda dura, suma un chorrito de agua.
- No omitas el segundo levado: es lo que da la miga tierna y aireada.
- Guárdalo envuelto en un paño de tela: así la corteza no se ablanda tan rápido.
Cómo disfrutarlo
Recién horneado es perfecto con manteca y dulce, con fiambres y queso, o para acompañar un asado y una sopa. Al día siguiente queda genial tostado.