Calzones caseros rellenos de queso, tomate y jamón: receta paso a paso

Calzones caseros rellenos de queso, tomate y jamón: receta paso a paso

Los calzones caseros son una de esas recetas que lo tienen todo: masa dorada y esponjosa por fuera, relleno cremoso por dentro y un aspecto tan vistoso que parece de panadería. Esta versión lleva el trío clásico de queso, tomate y jamón, ideal para una cena distinta, un almuerzo de fin de semana o para compartir entre varios.

Ingredientes

Para la masa:

  • 500 g de harina común o 000
  • 290 ml de agua tibia
  • 7 g de levadura seca (o 20 g de levadura fresca)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva o de girasol
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar

Para el relleno:

  • 250 g de jamón cocido
  • 300 g de mozzarella o de queso cremoso firme
  • 2 tomates grandes y firmes
  • 4 cucharadas de salsa de tomate casera bien espesa
  • Orégano y pimienta a gusto
  • Hojas de albahaca fresca (opcional)

Para pincelar:

  • 1 huevo batido con 1 cucharada de leche o agua
  • Orégano o queso rallado para espolvorear (opcional)

Cómo preparar la masa

  1. En un bowl pequeño, mezcla el agua tibia con la levadura y el azúcar. Déjalo reposar unos 10 minutos, hasta que se forme una espuma suave en la superficie.
  2. Pon la harina en un bowl grande o sobre la encimera y haz un hueco en el centro. Agrega la sal por los bordes, vierte la mezcla de levadura y el aceite.
  3. Integra poco a poco y amasa de 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, suave y elástica. Si se pega demasiado, añade apenas un poco de harina, sin exagerar.
  4. Forma una bola, colócala en un bowl ligeramente aceitado, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar de 45 minutos a 1 hora, hasta que doble su tamaño.

Prepara el relleno mientras la masa leuda

Corta el jamón en tiras o trozos pequeños y el queso en cubos o bastones. Los tomates van en rodajas finas: si sueltan mucho jugo, déjalos unos minutos sobre papel de cocina para que escurran. Este detalle es clave, porque un relleno aguado humedece la masa y hace que el calzone se abra en el horno.

Armado y horneado

  1. Precalienta el horno a 200 °C y forra una bandeja con papel de hornear o aceítala.
  2. Divide la masa en 4 porciones iguales y estira cada una en forma de disco, como una pizzeta, de unos pocos milímetros de grosor.
  3. En una mitad de cada disco, extiende una capa de salsa de tomate y reparte el jamón, el tomate, el queso, el orégano y la pimienta. Deja un borde libre de 2 cm.
  4. Dobla la otra mitad de la masa sobre el relleno formando una media luna grande. Presiona bien los bordes con los dedos y séllalos con un repulgue o con ayuda de un tenedor.
  5. Pasa los calzones a la bandeja, píntalos con el huevo batido y, si quieres, espolvorea orégano o queso rallado.
  6. Hornea de 20 a 25 minutos, hasta que estén inflados, bien dorados y con la base cocida.
  7. Déjalos reposar 5 minutos antes de cortarlos. Así el queso se asienta y no se derrama.

Consejos para que te salgan perfectos

  • No te pases con el relleno. Es la causa número uno de calzones abiertos. Menos cantidad y bien sellado dan mejor resultado.
  • Elige un queso que funda bien pero que no sea muy líquido. La mozzarella firme, el queso cremoso frío o una mezcla con un poco de queso rallado funcionan muy bien.
  • Una masa elástica, no dura. Si agregas demasiada harina al amasar, el calzone queda seco y pesado. Es mejor amasar con paciencia.
  • Dale tiempo al reposo. Una masa bien descansada se estira sin romperse.

Variantes para animarte

Puedes sumar aceitunas picadas, pimiento asado, cebolla salteada, huevo duro o un toque de ají molido. También quedan riquísimos rellenos de pollo desmenuzado, carne picada, espinaca con ricota o verduras asadas; solo cuida que los ingredientes no lleven exceso de humedad.

Cómo conservarlos

En el refrigerador duran de 2 a 3 días bien tapados. Para recalentarlos, usa el horno o una sartén tapada a fuego bajo; el microondas funciona, pero ablanda la masa. También puedes congelarlos ya cocidos: espera a que estén fríos, envuélvelos por separado y llévalos directo al horno cuando quieras comerlos.

Sírvelos recién hechos con salsa de tomate casera al lado, unas hojas de albahaca o una ensalada simple. Son abundantes, doraditos y perfectos para compartir.

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