Si estás buscando un postre fácil, económico y que no requiera prender el horno, esta receta es ideal. Se prepara directamente en un bowl, lleva pocos ingredientes y queda con una textura firme pero muy cremosa.
Además, podés elegir el sabor de gelatina que más te guste y tenerlo listo con anticipación para servir después de una comida o cuando recibís visitas.
Ingredientes
- 40 g de gelatina sabor ananá (aproximadamente 2 sobres, según la marca)
- 150 ml de agua hirviendo
- 450 ml de leche entera
- 200 g de crema de leche
- 395 g de leche condensada
Opcional para decorar
- Coco rallado
- Ganache de chocolate
- Salsa o coulis de frutas
- Frutas frescas
- Un poco de leche condensada
Preparación paso a paso
1. Disolver la gelatina
Colocá los 150 ml de agua hirviendo en un bowl amplio y agregá la gelatina de ananá.
Mezclá muy bien hasta que la gelatina se haya disuelto por completo y no queden grumos.
No es obligatorio utilizar gelatina de ananá. Podés reemplazarla por frutilla, durazno, limón, naranja o el sabor que prefieras.
2. Calentar la leche
Mientras disolvés la gelatina, colocá los 450 ml de leche en una ollita.
Calentala hasta que esté bien caliente y apenas comience a hervir. En ese momento, apagá el fuego.
3. Incorporar la crema
Agregá los 200 g de crema de leche a la gelatina disuelta y mezclá hasta integrar.
Para obtener un resultado más parejo, conviene que tanto la crema como la leche condensada estén a temperatura ambiente.
4. Agregar la leche caliente
Incorporá poco a poco la leche bien caliente mientras continuás mezclando.
Este paso ayuda a integrar todos los ingredientes y conseguir una preparación uniforme y cremosa.
5. Añadir la leche condensada
Por último, agregá los 395 g de leche condensada.
Mezclá nuevamente durante unos minutos hasta obtener una preparación completamente homogénea.
¡Y listo! No necesitás batidora ni licuadora.
Llevar a la heladera
Volcá toda la preparación en un recipiente o fuente con aproximadamente 1 litro de capacidad.
Llevá a la heladera durante 3 a 4 horas, o hasta que el postre esté bien frío y haya adquirido una consistencia firme.
Una vez listo, podés cortarlo en porciones o servirlo directamente con cuchara.
¿Cómo acompañarlo?
Este postre queda delicioso solo, pero también podés darle un toque especial agregando ganache de chocolate, coco rallado, frutas frescas o una salsa casera de frutos rojos.
Incluso podés colocar un pequeño hilo de leche condensada por encima justo antes de servir.
Consejos y recomendaciones
- Usá la leche bien caliente: ayuda a que la preparación quede perfectamente integrada.
- No uses la crema y la leche condensada recién sacadas de la heladera: es preferible que estén a temperatura ambiente.
- Probá diferentes sabores: cambiando únicamente la gelatina podés preparar distintas versiones del mismo postre.
- Dale suficiente frío: aunque después de 3 horas puede estar listo, dejarlo 4 horas o un poco más ayudará a conseguir una textura más firme.
- Preparalo con anticipación: podés hacerlo unas horas antes de recibir visitas y mantenerlo refrigerado hasta el momento de servir.
Con pocos ingredientes y sin necesidad de horno ni licuadora, podés preparar un postre fresco, cremoso y rendidor. Es una receta sencilla para tener a mano cuando querés algo dulce sin pasar demasiado tiempo en la cocina.