Pizza de muzzarella con masa casera, mezclada con cuchara y sin amasar. Para lograr una base cocida y queso bien fundido, conviene respetar este orden.
Esta receta está pensada para hacer en casa con utensilios comunes y pasos que puedas seguir sin experiencia especial. Antes de comenzar, lee la preparación completa y separa los ingredientes. Así podrás concentrarte en el punto de la mezcla y en el acabado, en lugar de buscar cantidades mientras trabajas.
Rinde: 2 pizzas medianas. Tiempo orientativo: 30 minutos de trabajo y 60 a 90 minutos de levado. El tamaño de las piezas, la temperatura de los ingredientes y el equipo de cocina pueden modificar los tiempos. Usa las señales que se describen en cada paso para decidir cuándo avanzar.
Ingredientes y cantidades
- 500 g de harina común
- 350 ml de agua tibia
- 5 g de levadura seca o 15 g de levadura fresca
- 10 g de sal
- 2 cucharadas de aceite y extra para las pizzeras
- 300 g de tomate triturado
- 400 g de muzzarella
- 1 cucharadita de orégano
- 8 aceitunas, opcionales
Mide los ingredientes antes de mezclarlos. Si usas una balanza, pesa cada cantidad en un recipiente limpio y vuelve a cero antes de agregar la siguiente. Para las cucharaditas, utiliza una medida rasa salvo que se indique otra cosa. Los ingredientes opcionales pueden omitirse sin cambiar los pasos principales de esta versión.
Preparación paso a paso
- Mezcla con cuchara. Coloca la harina y la levadura seca en un recipiente grande. Si usas levadura fresca, disuélvela primero en parte del agua. Añade el agua tibia, el aceite y la sal. Mezcla con cuchara hasta que no queden partes secas. La masa será pegajosa: no agregues harina para convertirla en un bollo duro. Cubre y deja descansar 15 minutos.
- Deja levar. Con una espátula humedecida, lleva los bordes de la masa hacia el centro varias veces, girando el recipiente. Es un plegado dentro del recipiente, sin amasar sobre la mesa. Vuelve a cubrir y deja en un lugar templado hasta que aumente claramente de volumen, unos 60 a 90 minutos en total según la temperatura. No coloques junto a una fuente de calor fuerte.
- Extiende y precocina. Enciende el horno a su temperatura alta habitual, entre 230 y 250 °C. Aceita dos pizzeras de unos 30 cm y divide la masa con una espátula. Extiende con las manos aceitadas. Si se contrae, espera 10 minutos y continúa. Reparte una capa fina de tomate condimentado con sal y orégano. Hornea cada base entre 8 y 10 minutos, hasta que quede firme.
- Agrega el queso. Distribuye el resto del tomate si hace falta y la muzzarella rallada o cortada fina. Vuelve al horno entre 5 y 8 minutos, hasta que el queso se derrita y la base esté dorada. Añade las aceitunas si las usas. Retira con cuidado y deja reposar 2 minutos antes de cortar. Cocina la segunda pizza controlando el calor de la base.
Claves para que salga bien
Sin amasado no significa sin levado: la levadura necesita tiempo para desarrollar una masa aireada. Si la cocina está fresca, puede tardar más. Mira el volumen y las burbujas antes de avanzar.
Usa agua apenas tibia. El agua demasiado caliente puede dañar la levadura. La masa lleva bastante hidratación, por eso se maneja con cuchara y manos aceitadas.
La precocción ayuda a que la masa esté hecha antes de que el queso se dore demasiado. Evita una capa excesiva de salsa, que añade humedad y puede dejar la superficie pastosa.
Cómo servir y organizar la preparación
Corta en porciones y sirve recién hecha. Esta receta es una pizza con masa casera, no una base de pan. Si quieres organizar la cena, deja las bases precocidas y termina con tomate y muzzarella cerca del momento de comer.
Si vas a preparar una cantidad diferente, multiplica o divide todos los ingredientes en la misma proporción. Mantén el tamaño de las piezas o la altura de las capas que indica la receta. Duplicar los ingredientes no significa duplicar automáticamente el tiempo: suele ser mejor trabajar en dos tandas o usar dos recipientes de tamaño similar.
Conservación y dudas frecuentes
Guarda las porciones frías en el refrigerador hasta 2 días y recalienta en una placa caliente o sartén tapada a fuego suave. Las bases precocidas también pueden congelarse bien protegidas. Mantén el queso refrigerado hasta el momento de usarlo.
¿Se puede preparar por primera vez para compartir? Sí, pero conviene dejar margen para los descansos, el enfriado y los ajustes de tu cocina. La primera tanda te permite comprobar el tamaño y el punto. Cuando encuentres la textura indicada, repite con el resto de la preparación sin cambiar varias cosas a la vez.
¿Qué hacer si cambias un ingrediente? Revisa primero las alternativas explicadas en las claves de la receta. Una sustitución puede cambiar cuánto líquido absorbe la mezcla, su firmeza o el tiempo necesario. Si usas una opción distinta a las previstas, prueba con una porción pequeña antes de preparar toda la cantidad.
Para servir, usa utensilios limpios y conserva por separado lo que todavía no vas a llevar a la mesa. La receta incluye las cantidades de esta versión para que puedas repetirla y ajustar el resultado según tus preferencias, sin depender de medidas imprecisas.

