Hay recetas que se vuelven costumbre sin que uno lo planee, y estas milanesas de berenjena son una de ellas. Por fuera quedan doradas y crujientes; por dentro, tiernas y suaves. Llevan pocos ingredientes, se hacen en media hora y sirven como plato principal, como guarnición o para armar un sándwich al día siguiente.
Ingredientes (para 3 o 4 porciones)
- 2 berenjenas medianas
- Sal fina, cantidad necesaria
- 2 huevos
- 1 diente de ajo bien picado o rallado
- 2 cucharadas de queso parmesano (o reggianito) rallado
- Pimienta negra a gusto
- 1 taza de pan rallado (unos 100 g)
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- Aceite para freír
Paso 1: cortar y «desaguar» la berenjena
Lava las berenjenas y córtalas en rodajas de aproximadamente 1 cm. Si son muy finas se quiebran; si son muy gruesas, el centro queda crudo. Colócalas sobre una fuente, espolvoréalas con sal de ambos lados y déjalas reposar unos 15 minutos.
La sal hace que suelten parte de su agua y ese amargor leve que a veces tienen. Pasado el tiempo, verás gotitas en la superficie: sécalas bien con papel de cocina. Este paso es clave para que el rebozado se pegue y no salpique en el aceite.
Paso 2: preparar el huevo saborizado
En un plato hondo bate los huevos con el ajo, el queso rallado y una pizca de pimienta. No hace falta agregar más sal, porque la berenjena ya tiene y el queso también aporta.
Paso 3: el pan rallado con color
En otro plato mezcla el pan rallado con el pimentón y el perejil. El pimentón le da un tono dorado muy lindo y un sabor suave; si te gusta el picante, puedes sumar una pizca de ají molido.
Paso 4: empanar
Pasa cada rodaja primero por el huevo, escurre el exceso y luego por el pan rallado, presionando con los dedos para que quede bien cubierta. Si quieres una cobertura más gruesa y crujiente, repite huevo y pan una segunda vez.
Paso 5: freír hasta dorar
Calienta un dedo de aceite en una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente (una miga de pan debe burbujear enseguida), fríe las rodajas por tandas, sin amontonarlas, unos 2 o 3 minutos por lado, hasta que estén bien doradas.
Retíralas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite y sírvelas enseguida, que es cuando están más crujientes.
Versión al horno
Si prefieres una opción más liviana, acomoda las rodajas empanadas en una placa con papel para hornear, rocíalas con un hilo de aceite y cocínalas en horno precalentado a 200 °C durante 20 a 25 minutos, dándolas vuelta a mitad de cocción. Quedan un poco menos crocantes, pero igual de sabrosas.
Consejos para que salgan perfectas
- Elige berenjenas firmes, de piel brillante y sin manchas.
- No te saltes el reposo con sal ni el secado: es lo que evita que queden aceitosas.
- Mantén el fuego medio: si el aceite está demasiado caliente, el pan se quema antes de que la berenjena se cocine.
- Si sobran, recaliéntalas en horno o en freidora de aire, no en microondas, para que recuperen lo crujiente.
Cómo servirlas
Quedan riquísimas solas, con unas gotas de limón, o acompañadas de una ensalada fresca. También puedes convertirlas en «a la napolitana»: cúbrelas con salsa de tomate y una feta de queso y gratínalas unos minutos en el horno. Y en pan, con lechuga y tomate, son un sándwich imbatible.