¡Ya no freí cebollas! ¡Muy poca gente conoce este truco! Delicioso, como en un restaurante.

¡Ya no freí cebollas! ¡Muy poca gente conoce este truco! Delicioso, como en un restaurante.

Durante años creímos que la única forma de lograr cebollas sabrosas era freírlas. Pero este método cambia todo: sin fritura, sin humo y con un resultado sorprendentemente elegante. Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, la cebolla se transforma en un plato digno de restaurante.


Ingredientes

  • 4 cebollas medianas (comunes o blancas)

  • 1 cucharada de manteca

  • 1 cucharada de aceite vegetal

  • 100 ml de agua

  • 2 cucharadas de azúcar

  • 1 cucharada de salsa de soja

  • 1 cucharada de salsa teriyaki
    (si no tenés, podés usar solo salsa de soja y una pizca extra de azúcar)

  • 1 cucharada de vinagre balsámico

  • 100 g de panceta ahumada (o bacon)

  • 1 taza de arvejas congeladas

  • Sal a gusto

  • 200 ml de crema de leche

  • Perejil fresco picado


Preparación paso a paso

1. Base de cebolla

Pelá las cebollas y colocalas enteras o cortadas a la mitad en una sartén apta para horno. Agregá la manteca y el aceite, y cociná a fuego medio solo hasta que comiencen a ablandarse levemente. No hace falta dorarlas.

2. La mezcla que cambia todo

En un bowl mezclá el agua con el azúcar, la salsa de soja, la salsa teriyaki y el vinagre balsámico. Volcá esta preparación sobre las cebollas.

3. Al horno

Llevá la sartén al horno precalentado a 190 °C durante 20 minutos. En este paso, las cebollas se caramelizan lentamente y absorben todo el sabor.

4. Sabor extra

Mientras tanto, dorá la panceta en otra sartén hasta que quede bien crocante. Reservá.

5. Salsa cremosa

Sacá las cebollas del horno, agregá las arvejas congeladas, la panceta, una pizca de sal y la crema de leche. Mezclá suavemente y llevá nuevamente al fuego bajo unos minutos, solo hasta que la salsa espese un poco.

6. Toque final

Antes de servir, espolvoreá con perejil fresco picado.


Consejos y recomendaciones

  • Podés usar cebolla blanca o amarilla común: el resultado sigue siendo excelente.

  • Si querés un sabor más intenso, agregá una pizca de pimienta negra o ajo en polvo.

  • Este plato funciona muy bien como acompañamiento de carnes, pollo o incluso como relleno para tartas saladas.

  • Si buscás una versión más liviana, podés reducir la cantidad de crema y sumar un poco más de caldo o agua.

Para una mejor comprensión de este contenido te invitamos a ver el siguiente video del canal Rezeptliebhaber:

 

 

Con este método, la cebolla deja de ser un simple acompañamiento y se convierte en la protagonista del plato. Sin frituras, con pocos ingredientes y un sabor profundo, es una forma distinta y elegante de cocinar algo tan básico como irresistible.

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