Qué estructuras y lugares poco conocidos existen bajo la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Qué estructuras y lugares poco conocidos existen bajo la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Buenos Aires es conocida por su vida cultural, su arquitectura europea, el tango y barrios icónicos como Recoleta, La Boca o San Telmo. Sin embargo, bajo sus calles, donde millones de personas caminan cada día, existe un mundo oculto que guarda secretos geológicos, arqueológicos e históricos que pocos conocen.

Bajo la superficie de la ciudad se superponen millones de años de historia natural y humana, desde rocas formadas en los orígenes del planeta hasta túneles coloniales, barcos enterrados, fósiles gigantes y restos de antiguos sistemas urbanos.


Un suelo más antiguo que los dinosaurios: el cratón del Río de la Plata

Bajo Buenos Aires se encuentra una de las estructuras geológicas más antiguas de Sudamérica: el cratón del Río de la Plata. Se trata de una masa de roca extremadamente estable, formada hace más de 2.000 millones de años, cuando la Tierra aún se encontraba en sus primeras etapas.

Este cratón se extiende bajo partes de Argentina, Uruguay y Brasil, y ha sobrevivido a la formación y ruptura de continentes, al choque de placas tectónicas y a la apertura de océanos. Gracias a esta base sólida, la región no presenta grandes terremotos ni cadenas montañosas cercanas.

En otras palabras, la historia profunda de Buenos Aires no comienza con la colonia, sino con los primeros capítulos del planeta.


Las capas del subsuelo porteño: cómo está compuesto el terreno

El suelo bajo la ciudad está formado principalmente por sedimentos de la llamada formación pampiana. Predominan los limos y arcillas finísimas transportadas por el viento durante miles de años, que se compactaron de forma natural.

El subsuelo se organiza en distintas capas:

  • Relleno superficial (hasta 3 m): materiales mezclados por la actividad humana.

  • Pampiano superior (3 a 8–12 m): limos y arcillas compactas, con baja cementación.

  • Pampiano medio (hasta 25–30 m): suelos más resistentes y con mayor cementación.

  • Pampiano inferior (hasta 40 m): arcillas muy compactas y plásticas.

  • Formación Puelche: arenas limpias y densas, importantes para el abastecimiento de agua.

Gran parte del subsuelo profundo está saturado de agua, lo que explica la presencia histórica de arroyos y bañados.


Un barco español enterrado en Puerto Madero

Durante excavaciones para un edificio moderno en Puerto Madero, los trabajadores encontraron restos de madera que resultaron ser un barco mercante español del siglo XVIII. La embarcación había naufragado cerca de la costa del Río de la Plata y quedó enterrada bajo capas de sedimentos.

El hallazgo fue extraordinario no solo por el barco, sino por parte de su carga, que permitió a los arqueólogos reconstruir aspectos de la vida comercial de la época colonial.


Los ríos invisibles: arroyos bajo las calles

Bajo Buenos Aires existen al menos 11 cuencas subterráneas. Entre los arroyos más conocidos se encuentran el Maldonado, Medrano, Vega y Cildañez. Muchos barrios actuales fueron construidos sobre antiguos bañados.

Estos cursos de agua fueron clave para el desarrollo de la ciudad, aunque también tuvieron consecuencias negativas. Durante el siglo XIX, la falta de higiene y saneamiento convirtió algunos arroyos en focos de enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria.


Fósiles que reescriben la historia humana

En la provincia de Buenos Aires se halló un fósil de gliptodonte con marcas de corte hechas por humanos hace aproximadamente 21.000 años. Este descubrimiento adelantó en miles de años la presencia humana en Sudamérica según el consenso científico tradicional.

Las marcas no corresponden a desgaste natural ni a la acción de animales, sino a un proceso claro de despiece, lo que sugiere prácticas de caza y aprovechamiento del animal.


Gliptodontes bajo el subte porteño

Durante obras de extensión del subte, especialmente en las líneas D y B, se encontraron restos de gliptodontes de hasta un millón de años de antigüedad. Estas criaturas medían cerca de dos metros de largo, más de un metro de alto y pesaban alrededor de 800 kilos.

Algunos de estos fósiles fueron preservados con la intención de exhibirse en estaciones, integrando el patrimonio natural a la vida cotidiana de la ciudad.


El antiguo fuerte de Buenos Aires bajo la Casa Rosada

La Casa Rosada se levanta sobre lo que fue el antiguo fuerte colonial, construido a fines del siglo XVI para defender la ciudad de ataques extranjeros. Aunque el fuerte fue demolido en el siglo XIX, aún quedan vestigios subterráneos que recuerdan su importancia estratégica y política.


Los túneles secretos de la ciudad

Buenos Aires posee una red de túneles históricos, muchos de ellos asociados a la Manzana de las Luces. Se cree que fueron construidos entre los siglos XVII y XVIII, posiblemente por los jesuitas, para conectar iglesias, colegios y edificios clave.

Algunas teorías sostienen que también fueron usados para contrabando, defensa o transporte discreto de mercancías. La mayoría permanece cerrada, aunque ciertos tramos pueden visitarse.


El túnel bajo la Casa Rosada y el Congreso

Existe un túnel ferroviario inaugurado en 1916 que conecta el puerto con la zona ferroviaria, atravesando el subsuelo del centro porteño. Aunque ya no se usa para pasajeros, sigue activo para tareas logísticas.


Hallazgos arqueológicos en patios y edificios históricos

En la Manzana de las Luces se descubrieron cisternas, canales de desagüe y pozos ciegos usados entre los siglos XVI y XIX. También se hallaron vajillas, objetos domésticos y restos de sistemas sanitarios coloniales.


La Noria: huellas de la vida prehispánica

Espacio La Noria es uno de los pocos sitios que conecta a Buenos Aires con su pasado prehispánico. Allí se encontraron restos de comunidades cazadoras-recolectoras de más de 800 años de antigüedad, con cerámica, herramientas de piedra y restos animales.


Criptas, monjas y cementerios olvidados

Bajo algunas iglesias del casco histórico reposan restos humanos, incluidos los de cientos de monjas y personas enterradas durante epidemias o conflictos armados. También han reaparecido antiguos cementerios coloniales durante obras modernas.


El Zanjón de Granados: un arroyo convertido en museo

En San Telmo, el Zanjón de Granados revela cómo un antiguo arroyo natural fue entubado y luego cubierto por edificaciones. Hoy puede recorrerse como un museo subterráneo que muestra túneles, muros, cisternas y sistemas de drenaje antiguos.


Consejos y recomendaciones

  • Si visitas espacios subterráneos, hazlo siempre con guías habilitados.

  • Valora estos hallazgos como parte del patrimonio cultural y natural.

  • Apoya iniciativas de preservación histórica y arqueológica.

  • Infórmate antes de compartir teorías no confirmadas para evitar desinformación.

 

Buenos Aires no solo creció hacia arriba y hacia los costados, también lo hizo sobre capas profundas de historia. Bajo sus calles conviven millones de años de geología, huellas de pueblos antiguos, restos coloniales y misterios que aún esperan ser revelados. Cada excavación recuerda que la ciudad moderna se apoya sobre un pasado mucho más vasto de lo que imaginamos.

Deja un comentario