Si pensás que el hígado de pollo siempre queda seco o con gusto fuerte, esta receta te va a hacer cambiar de idea. Preparado en un rebozado bien condimentado y con un pequeño secreto en la cocción, queda súper tierno por dentro y crocante por fuera. Ideal incluso para quienes dicen que no les gusta el hígado.
Ingredientes
Para el hígado
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1 kg de hígado de pollo
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Aceite de girasol o mezcla (cantidad necesaria)
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2 dientes de ajo
Para el rebozado (claro)
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1 huevo
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1 cucharada colmada de mayonesa
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150 ml de agua
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1 cucharadita de ajo en polvo
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1 cucharadita de hierbas italianas
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1 cucharadita de pimentón dulce
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¼ cucharadita de pimienta negra
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1 cucharadita de sal (no muy llena)
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6 a 7 cucharadas colmadas de harina común (000)
Para terminar
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Cebolla de verdeo picada
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Perejil fresco picado
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Cilantro o en su defecto más perejil
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Pan árabe fino o tortillas de trigo (opcional)
Preparación paso a paso
Preparar el rebozado
En un bol colocá el huevo, la mayonesa y el agua. Mezclá bien hasta integrar.
Agregá el ajo en polvo, las hierbas italianas, el pimentón, la pimienta y la sal. Volvé a mezclar.
Incorporá la harina de a poco. En total vas a necesitar unas 6 cucharadas colmadas, pero la idea es lograr una textura espesa, que se adhiera bien al hígado, no líquida.
El punto correcto es cuando el hígado queda bien cubierto y el rebozado no se escurre.
Marinar el hígado
Lavá bien el hígado de pollo y secálo con papel de cocina.
Colocalo en el bol con el rebozado y mezclá suavemente.
Tapá con film y llevá a la heladera 20 a 25 minutos.
Este paso es clave para que quede tierno y sabroso.
Ajustar la textura
Al sacarlo de la heladera, el rebozado puede estar un poco más líquido.
Si hace falta, agregá 1 cucharada más de harina, mezclá y listo. Debe volver a quedar espeso.
Cocinar
En una sartén amplia calentá aceite a fuego medio.
Agregá los dientes de ajo cortados a la mitad y dejalos hasta que perfumen el aceite. Retiralos.
Colocá el hígado con cuidado y cociná sin tapa, a fuego medio:
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2 minutos por lado
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Luego 1 minuto más si hace falta
Queda dorado por fuera y jugoso por dentro.
Retirá y apoyá sobre papel absorbente.
Cociná el resto, agregando un poco más de aceite si es necesario.
Terminar y servir
Mientras está caliente, espolvoreá con verdeo, perejil y cilantro.
Si querés, tapá unos minutos con pan árabe o tortillas para concentrar los aromas.
Cómo servirlo
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En pan árabe, tipo wrap
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Con puré de papas
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Con ensalada fresca
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Como picada caliente
Por dentro queda muy jugoso, nada seco ni fuerte.
Consejos y recomendaciones
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No lo cocines de más: el hígado necesita poco tiempo, si no se endurece.
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El reposo en heladera es fundamental para suavizar el sabor.
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Podés sumar un chorrito de limón al servir.
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Si lo querés más liviano, usá menos aceite y escurrí bien.
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Ideal para que los chicos prueben hígado sin rechazarlo.
Una receta simple, económica y sorprendente. Bien hecha, la pechuga… perdón, el hígado de pollo, se transforma en un plato tierno, sabroso y muy fácil de amar, incluso para quienes siempre lo evitaron. Probala así y vas a notar la diferencia.