Cómo reducir las bolsas debajo de los ojos y favorecer el drenaje de líquidos de forma natural.

Cómo reducir las bolsas debajo de los ojos y favorecer el drenaje de líquidos de forma natural.

Despertar con los ojos hinchados puede ser frustrante. Muchas personas lo atribuyen únicamente a dormir mal o a la edad, y terminan probando cremas costosas o remedios virales que no dan resultados. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema no está en la piel, sino en lo que ocurre dentro del cuerpo.

Las bolsas bajo los ojos suelen aparecer por retención de líquidos, un desequilibrio interno que se hace visible justo en esa zona porque la piel es muy fina y delicada. Entender qué las provoca es el primer paso para reducirlas de verdad.


El papel clave del sodio y el potasio

Vivimos rodeados de sodio. Panes industriales, conservas, comidas listas y ultraprocesados aportan grandes cantidades de sal. El sodio actúa como una esponja: retiene agua dentro de los tejidos. Cuando se acumula, el cuerpo busca dónde “guardar” ese exceso de líquido, y la zona de los párpados suele ser la primera en mostrarlo.

Aquí entra en juego el potasio, un mineral esencial que ayuda a los riñones a eliminar el sodio sobrante a través de la orina. Cuando falta potasio, el líquido se estanca y aparece la hinchazón.

Aunque el plátano es conocido por su potasio, no es la mejor fuente. Un boniato (batata) asado con piel, las alubias blancas, el aguacate o las espinacas cocidas aportan incluso más. Eso sí, es importante cómo se cocinan: si hierves verduras y descartas el agua, pierdes gran parte del mineral. El vapor o el horno son mejores opciones.

Advertencia importante: si tienes enfermedad renal avanzada o tomas medicamentos que alteran el manejo del potasio, no conviene aumentar su consumo sin supervisión médica.


El frío ayuda, pero solo si se aplica bien

El frío contrae los vasos sanguíneos y reduce la salida de líquido hacia los tejidos. El error común es usar rodajas de pepino. No es el pepino lo que funciona, sino el frío, y su forma plana no se adapta bien al contorno del ojo.

Una opción mucho más efectiva es una bolsa de guisantes congelados envuelta en un paño fino. Se amolda mejor a la cuenca del ojo y cubre toda la zona inflamada, logrando un drenaje más uniforme.


La gravedad y la forma de dormir

Dormir completamente plano favorece que los líquidos se acumulen en la cara durante la noche. Por eso las bolsas suelen ser más evidentes al despertar y disminuyen a lo largo del día.

Elevar ligeramente la cabeza con una almohada más alta o una cuña ayuda a que el líquido drene por gravedad mientras duermes. El objetivo es que la cabeza quede un poco por encima del nivel del corazón.


Azúcar, insulina y retención de líquidos

No todo es culpa de la sal. Una dieta rica en azúcares y carbohidratos refinados mantiene la insulina elevada, y esta hormona da una orden clara a los riñones: retener sodio. Al retener sodio, el cuerpo también retiene agua.

Por eso, incluso personas que comen con poca sal pueden amanecer hinchadas si su alimentación está basada en harinas blancas, dulces y productos ultraprocesados. No es un efecto inmediato, sino acumulativo: día tras día, el cuerpo entra en un estado constante de retención.


Irritación ocular y hábitos que empeoran las bolsas

El aire seco, el polvo, el humo del tráfico o el cloro pueden irritar los ojos. Ante esta agresión, el cuerpo envía más sangre y líquido como defensa, generando inflamación.

Un error muy común es frotarse los ojos. Esto aumenta la irritación y, a largo plazo, daña la estructura de la piel, que es extremadamente fina en esa zona. Con el tiempo, la piel pierde elasticidad y cualquier pequeña hinchazón se nota mucho más.


Beber menos agua no ayuda

Reducir el consumo de agua para “deshincharse” es un error. Cuando el cuerpo detecta poca hidratación, activa mecanismos de emergencia para retener líquidos. El resultado es más hinchazón, no menos.

Beber agua de forma regular a lo largo del día tranquiliza al organismo, permite que los riñones funcionen mejor y facilita la eliminación del exceso de sodio y líquidos.


Café, alcohol y tabaco

  • Café: en cantidades moderadas puede ayudar, pero más de tres tazas al día o consumirlo muy tarde afecta el descanso y empeora el aspecto del rostro.

  • Alcohol: provoca inflamación general, deshidrata a nivel celular y altera el sueño. Es uno de los mayores enemigos de una mirada descansada.

  • Tabaco: reduce el flujo sanguíneo en la piel y destruye colágeno y elastina, acelerando la flacidez del párpado.


Cremas, retinol y medicamentos

El retinol es eficaz para mejorar la piel, pero aplicado demasiado cerca del borde del ojo puede irritar y empeorar la hinchazón. Conviene mantenerlo alejado de esa zona.

En el caso de alergias, los antihistamínicos orales resecan los ojos. A veces es preferible usar colirios específicos, siempre con orientación médica.


No toda bolsa es líquido

Aquí está la clave que muchos ignoran. Existen dos situaciones distintas:

  • Hinchazón por líquido: varía de un día a otro, mejora durante el día y responde bien a cambios en la dieta, el descanso y la hidratación.

  • Bolsa estructural (grasa): es fija, no cambia con el sueño ni con la alimentación y suele ser genética. En este caso, ninguna crema ni remedio natural puede eliminarla. La solución definitiva es médica.

Entender esta diferencia evita frustraciones y gastos innecesarios.


Consejos y recomendaciones

  • Reduce azúcares y harinas refinadas para bajar la insulina.

  • Aumenta el consumo de alimentos ricos en potasio, si no tienes contraindicaciones.

  • Mantén una hidratación constante durante el día.

  • Duerme con la cabeza ligeramente elevada.

  • Aplica frío de forma adecuada, sin presión excesiva.

  • Evita frotarte los ojos.

  • Limita el alcohol, el exceso de café y el tabaco.

  • Si la hinchazón es persistente, dolorosa o aparece solo en un ojo, consulta con un profesional de la salud.

 

Las bolsas bajo los ojos no siempre son un problema estético, sino una señal de cómo tu cuerpo maneja los líquidos. Cuando la causa es retención, pequeños cambios diarios pueden marcar una gran diferencia. Y cuando es estructural, comprenderlo te ahorra frustración y falsas expectativas. Conocer el origen es siempre el primer paso para elegir la solución correcta.

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